
Hubo Montoneros que mataron gente. Sí.
Hubo militares que mataron Montoneros y más gente ejerciendo un verdadero y nefasto terrorismo de estado. Sí.
Dos grupos claramente marcados ideológicamente. 32 años han pasado y todavía nadie intentó tapar la zanja que los divide.
Ayer, el Presidente lo único que hizo fue ensancharla. Separar más. Esa es su filosofía desde hace tres años. Dividir y pelear. Se pelea con los empresarios, se pelea con los inversionistas, se pelea con la iglesia, se pelea con las fuerzas armadas, se pelea con el periodismo, se pelea con los países hermanos, se pelea... se pelea.
Ahora: ¿cuál es la política económica de la argentina?, ¿cuál la de salud?, ¿cuál la de defensa?. Pero eso parece no importar. Lo relevante y demagógico es indudablemente el precio del mondongo o de los calzoncillos puro algodón nacional.
Necesitamos un presidente estadista y no un "boxitracio". Quien quiera respeto, debe inspirar respeto a través de sus actos. Y el respeto no se consigue amenazando, golpeando el puño u ordenando a un lacayo descolgar un cuadro.
El respeto deviene de una postura abierta para el análisis de las problemáticas de estado. Descalificando y faltando el respeto, sacando pecho pero escapándose a la hora de exhibir la estoicidad presidencial, defendiendo la historia vista con un sólo ojo, no se honra su figura. Por el contrario, no habilita a nadie para juzgar la conducta de respuesta.
Jóvenes con un promedio de 30 años, que nada tuvieron que ver con una de las épocas más nefastas de la historia argentina reciente, de la que sí participó nuestro presidente, nuestra ministro de defensa, algunos diputados y otros, no hacen más que demostrar su valentía.
Después de todo no hicieron otra cosa que ponerse de espaldas. ¿Falta de respeto?... , habría mucho por escribir. No es fácil ponerse de espaldas frente a alguien que se muestra y actúa como un guapo, mentiroso y engrupido.
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