13 junio 2006

INDEC - YO TAMBIÉN CALCULO

La gran duda es saber cuánto se nos miente. El periodismo, miente, o en el mejor de los casos la gran mayoría nos miente. Y no es necesario cambiar la verdad. Sólo alcanza con obviarla, y qué mejor oportunidad se presenta en estos treinta días vista con la pasión futbolera mundialista, que analizaremos más adelante.
La misma práctica mentirosa es la que utiliza el gobierno a través de sus voceros, del INDEC y de todos aquellos que pretenden hacernos ver una luna llena en las "contaminadas" aguas del río Uruguay. Después de todo, la culpa también va a ser de los hermanos uruguayos.
Ahora bien, basta tener un poco de paciencia, sabiduría elemental para manipular una calculadora de bolsillo, un chango de supermercado en las manos y tomarse el trabajo que tantas amas de casa realizan a diario. En mi caso particular, se trató de una compra de todos los productos elementales y básicos que la gran mayoría tenemos en nuestras casas. Dejamos de lado aquello que la clase media de la década infame de los '90 consumía, como por ejemplo: agua mineral, papel higiénico doble hoja, aceite de oliva, pañales de primera marca, gaseosas, leches seleccionadas de primera marca, postres lácteos, yogurt, algunos chocolates para darnos el gusto, y obviamente nos absutivimos de la cajita de 6 botellas de vino tinto Cabernet Sauvignon de "medio pelo".
Concurrimos a un "hiper" mercado de reconocida fama que se ufana por dar "siempre más" (lugar en donde uno supone encontrar los precios más acomodados) y nos lanzamos en la caminata aeróbica de recorrer las entrañas de sus góndolas.
Como la única salida es por la línea de cajas, mi incertidumbre pudo más. Quería saber si el equivocado era yo o me estaban tomando el pelo (dejo a criterio del lector, la eventual simbiosis que pueda experimentar el análisis de este comentario).
Y así fue nomás. Los mismos productos, en el mismo "hiper", con treinta y dos días de diferencia habían sufrido un aumento promedio del 10,6 %.
Justo es aclarar, que en las grandes cadenas de carnicerías, el precio de la vaca argentina no ha bajado, salvo aquellos cortes a los que usted seguramente no estaba acostumbrado comer.
Para sentir lo que el gobierno pretende que sienta su bolsillo, usted debe, tiene la obligación de hacer un esfuerzo y acomodarse pero hacia abajo.
Trabaje más, que a cada argentino nos están vendiendo espejitos. No se enferme (la salud está en crisis), cuide a sus hijos (la educación está en crisis), cuídese usted mismo (la seguridad está en crisis). Por el otro lado Aníbal Fernández sigue tratando de convensernos de que hemos tenido 40 meses de crecimiento ininterrumpido. Es el razonamiento de demostrar el absurdo por el absurdo mismo. Más allá del suelo no íbamos a caer. A partir del 2002 o seguíamos en el piso o subíamos. Eso, más que una doctrina política, señor Ministro, es casi una ley física. Bueno sería saber si a partir del 2007 todo va a seguir igual. Y si así será, ya es hora de empezar a cuidar el bolsillo y nuestra libertad.

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