07 febrero 2007

CON LA DEBIDA LICENCIA

Argentina cambiará sin lugar a dudas cuando quienes tienen la responsabilidad de gobernarla lo hagan, con las licencias del caso, decididamente con seriedad y por sobre todas las cosas con responsabilidad hacia los gobernados.

A menudo parece que la clase dirigente se olvida que proviene de un mismo “meollo” común. Es un emergente social que en muchos casos lleva la ventaja de una instrucción intelectual avanzada, que lo transforma en un individuo políticamente más apto que otros para tomar decisiones.

Pero convengamos que hemos visto desfilar por las rutas políticas a infinidad de berborrágicos doctos económicos, ignotos y “berretas” contadores, leguleyos de mala muerte” y hasta doctores en medicina practicantes del “borocotisismo”, por lo que ostentar títulos en nuestro país resulta algo que a todas luces no da garantías de nada.

Basta ver los resultados de los exámenes de ingreso en la Universidad de La Plata en las carreras de Agronomía y Economía en el área de matemáticas, para que estemos seguros que de seguir así con nuestras leyes educativas y con quienes deben formar, estaremos estancados dentro del ranking (hoy tan de moda) de los países “chatos “ y mediocres con tendencia al “berretismo”.

CUALES SON LAS LICENCIAS DEL CASO

Sería ingenuo pretender que llegados los hombres a la conquista del más alto y digno poder que otorgan los ciudadanos para la dirigencia del país, estos fuesen absolutamente impermeables a las tentaciones presidenciables, ministeriales, senatoriales y por qué no, diputacionales. ¿Acaso alguien conoce al íntegro ser supremo capaz de resistir dinerillos y prebendas? ¿Alguien sabe de un incorruptible de semejante talla? Si se lo conoce, ya debería de estar integrando la lista a futuro candidato. Ganar no ganaría, obviamente tal la ley del “macho porteño y Argentino” (así incluimos a todas las provincias, de norte a sur) pero serviría para que quienes aún tenemos esperanzas, no las veamos ahogadas en el próximo charco de agua estancada. Dicho de paso, estancada desde los años ’70.

En fin, un presidente debe tratar de vivir lo mejor posible, viajando lo más posible y trabajando lo mejor que pueda. Así sus ministros y sus jueces, pero hasta ahí. El resto, esa catarata de gente que necesita de la línea sesenta para llegar al Congreso, y me estoy refiriendo a Senadores, Diputados, asesores, y cuantos otros “ores” se les ocurra creo que deberían dar el ejemplo por la patria. Señores... ¡son profesionales! ¡A trabajar por y para la Patria! ¡Es vuestra personal elección! , pero eso sí: “gratis”.

Veamos cuántos comulgan con esta idea.

No hay comentarios.: