
Uno, que a esta altura no debería de asombrarse por nada, no puede menos que inquietarse al ver a la casi totalidad de los medios de comunicación comiendo panqueques de rodillas, un grupo mirando a Balcarce 50 y el otro hacia Puerto Madero.
Mientras tanto los argentinos comunes, los "no oligarcas" sienten que entre el campo y el gobienro se estableció un peligroso juego de "dame dos te doy cuatro". Te espío de costado y si me "pisaste la cancha" te cobro penal. "Pelito pa' la vieja" y mojadas de oreja al mejor estilo "K".
Mientras tanto, los hombres del campo que al parecer son los que realmente la tienen clara, o sea, saben muy bien cómo es el jueguito "kirchneriano de la trampa", parecen estar tan convencidos que hasta la propia PresidenTE parece haber perdido la gracia para vestirse. Especialmente si la observamos en su último viaje al Perú.
Así dadas las cosas los cuatro representantes de los productores y hombres de campo parecen tener muy en claro lo que quieren. Es el momento que nuestro país tiene para terminar con tanta usura política. Demostrarle a un gobierno que todavía existen argentinos que no dan vuelta la brújula por un puñado de limosnas.
La actitud de gran parte del periodismo, más allá de los intereses comerciales, no los exceptúa de ser conspiradores de las verdades intrínsecas de una Nación. Es lo más parecido a un estado nauseoso.
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